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conquista de chileLa conquista de Chile es un periodo histórico que comprende desde la llegada de Pedro de Valdivia a Chile en 1541 hasta la muerte de Martín
Expedición de Valdivia
García Óñez de Loyola, en 1598.
A pesar de haber acumulado una fortuna significativa por su participación en el Perú, su
espíritu intranquilo lo llevó a iniciar un viaje a Chile, para dejar gloria y fama de sí.
En abril de 1539, Pizarro le dio autorización como su teniente de gobernador para pasar a conquistar Chile, pero eso no implicaba ayuda monetaria, tenía que procurársela por su cuenta. Se asoció con el comerciante Francisco Martínez, con el capitán Alonso de Monroy y asimismo debió celebrar contrato de compañía con Pedro Sánchez de la Hoz, antiguo secretario de Pizarro, que venía de regreso de España con la autorización del rey para explorar las tierras del sur del estrecho de Magallanes y el título de gobernador de las tierras que allí descubriese.
Fundación de Santiago de Nuevo Extremo
Después de la fracasada expedición de Almagro, nadie quería ir a Chile, considerada tierra maldita. Consiguió solo once soldados para su hueste, más una mujer, Inés Suárez, y unos mil indios auxiliares. A lo largo del camino se le unirían más expedicionarios, como Francisco de Villagra y Francisco de Aguirre.
Al contrario de Diego de Almagro, tomó la ruta por el desierto de Atacama. Sánchez de la Hoz, que se había quedado en el Perú tratando de conseguir refuerzos pactados, lo que no consiguió llenándose de deudas, llegó al campamento de Valdivia por la noche y lo intento asesinar para usurpar la jefatura de la hueste.
Pero Valdivia se encontraba ausente, y a su regreso perdona a Sánchez de la Hoz y destierra a tres de sus cómplices, obteniendo a cambio la renuncia de este a todo derecho de expedición y conquista.
Al llegar al valle de Copiapó, toma solemne posesión en nombre del rey de España de esta tierra y la nombra Nueva Extremadura, en recuerdo a su tierra natal. Renueva la marcha hacia el valle del Aconcagua, donde el cacique Michimalongo intentó detenerlo sin éxito. El 12 de febrero de 1541, echó las bases de la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo a los pies del cerro Santa Lucía (Huelén en mapudungún) y encerrada entre los brazos del Mapocho. Trazó la ciudad en forma de damero, dentro de la isla fluvial dividen todo el terreno en manzanas, que se partieron a la vez en cuatro solares que se asignaron a los primeros vecinos. Al trazado y formación de la ciudad le siguió la creación del primer cabildo, importando el sistema jurídico e institucional español.
Monunento a Pedro de Valdivia en el Cerro Santa Lucía en el lugar exacto donde fue fundada la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura
Comenzó a correr la voz de que los almagristas habían matado a Pizarro. De ser cierta la noticia, los poderes de teniente gobernador de Valdivia quedaban caducados. Podría entonces venir otra persona del Perú a tomar mando de la naciente colonia y quedar en el olvido, entregándole las encomiendas de indios a advenedizos.
El cabildo consideró estos puntos resolvieron entregar al Valdivia el título de Gobernador y Capitán General en nombre del rey, que este rechazó inicialmente por motivos estratégicos de no quedar como traidor ante Pizarro por si seguía vivo, pero ante la amenaza de entregárselo a alguien más, aceptó el título, el 11 de junio de 1541.
El país no era rico en recursos minerales como el Perú, y no tenía una mano de obra indígena tan eficaz. Los primeros tiempos por tanto fueron duros, especialmente después del ataque del cacique Michimalongo, el 11 de septiembre de 1541, sobre la naciente ciudad, reduciéndola a un montón de escombros a causa de los incendios. Éste no fue peor gracias a la ayuda de Doña Inés de Suárez quien decidió darle muerte a los caciques prisioneros y lanzara sus cabezas a los atacantes sobre las empaladizas que rodeaban la ciudad. Las hostilidades de los ataques se detuvieron, pero la ciudad casi destruida cayó en miseria que, para poder salvar la conquista de Chile, Valdivia debió pedir auxilios a Perú a través de Alonso Monroy que sólo regresó con ayuda a fines de 1543.
Inició diversas obras de avance, entre las que se destaca la fundación de diversas ciudades: La Serena (1543), Concepción (1550), La Imperial, Valdivia, Villarrica y Los Confines. También inició la guerra contra el pueblo mapuche, la que es relatada por Alonso de Ercilla en su obra "La Araucana" (1576). Militarmente obtuvo importantes triunfos como en la batalla de Andalién (1550) y trascendentes derrotas como la que acabó con su vida en Tucapel (1553).
Luchas por el gobierno. Primer gobierno de Villagra
En el testamento de Valdivia, que sólo se debía abrir a su muerte, nombraba gobernador de Chile en primer lugar a Jerónimo de Alderete, en segundo a Francisco de Aguirre y por último a Villagra. Alderete se encontraba en España negociando el reconocimiento del cargo de Valdivia por el rey, y Aguirre en la conquista de Tucumán. Las ciudades del sur proclamaron entonces a Villagra como gobernador. No pasó lo mismo en Santiago en donde no se abrió el testamento de Valdivia y se proclamó gobernador a Rodrigo de Quiroga.
Villagra intentó detener la rebelión indígena, que tenía como cabeza a Lautaro, pero al enfrentarse en la batalla de Marigueñu (26 de febrero) sufrió una terrible derrota, a consecuencia de la cual, resultó con la mitad de sus soldados muertos y sufriendo el despoblamiento y la destrucción de Concepción.
Llegado a Santiago para arreglar su situación, se obligó a Quiroga a dejar el mando. Pero el hijo de Aguirre le comunicó a su padre los acontecimientos y su designación del segundo lugar en el testamento, por lo que regresó a Chile y se entabló una pelea entre los dos capitanes, del que salió mejor parado Villagra, producto del poco apoyo que tenía su rival.
La guerra de Arauco seguía su rumbo, y Lautaro vuelve a vencer a los españoles en Angol y en la refundada Concepción. Villagra marcha al sur, y logra introducirse con sus hombres por sorpresa en el campamento mapuche, matando a Lautaro y venciendo a los araucanos en la batalla de Peteroa (1 de abril de 1557).
Gobierno de García Hurtado de Mendoza
García Hurtado de Mendoza, hijo del nuevo virrey del Perú (además designado por éste),
desembarcó en La Serena el 23 de abril de 1557. Contaba con 21 años de edad y un carácter altanero, violento y autoritario. Trajo junto a él a Chile el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones.
García Hurtado de Mendoza, gobernador de Chile y posteriormente virrey del Perú
Francisco de Aguirre le recibió muy hospitalariamente en La Serena, pero conociendo el nuevo gobernador los problemas entre Aguirre y Francisco de Villagra por la gobernación de Chile, no dudó un segundo en tomarlo preso, repitiéndose la misma situación con Villagra.
Se dirigió de inmediato a tierra araucana, levantando el fuerte San Luis de Toledo, el que fue prontamente atacado por los mapuches, los que sin embargo, salieron derrotados, ya que el gobernador logró contrarrestar su número con la fuerza de los cañones y arcabuces.
Dirigió una nueva campaña en octubre de 1557, con un poderoso ejército de más de 500 hombres y miles de indios auxiliares. Ocurrió en esta campaña la Batalla de Lagunillas (7 de noviembre), en donde los españoles salvaron vivos principalmente a la valentía demostrada por Rodrigo de Quiroga y los demás capitanes.
Cuenta Alonso de Ercilla, que vino a Chile en el grupo que trajo el gobernador, que los españoles tomaron prisionero en esa batalla al cacique Galvarino, al que le cortaron la mano izquierda. Perdida esa mano sin ninguna mueca de dolor Galvarino colocó la otra, que también se la cortaron. Pidió la muerte, pero los conquistadores lo dejaron ir y se fue el araucano con los suyos para planear su venganza.
Entre los líderes mapuches que se encontraban se destacaba Caupolicán, que dirigió el 30 de noviembre un nuevo ataque contra el invasor, en la llamada Batalla de Millarapue, en el valle del mismo nombre, que estaba lleno de accidentes que le facilitaban el ataque sorpresa. Esta batalla fue otra derrota mapuche, que recibieron como castigo el ahorcamiento de 30 de ellos, en los que se incluía Galvarino, que peleo siempre en primera fila.
Las penalidades de la lucha empezaron a molestar a los compañeros de García Hurtado de Mendoza, los cuales esperaban obtener riquezas por sus servicios. Para entregárselas, el gobernador dejó vacantes las encomiendas de Concepción, ciudad a la sazón abandonada, entregándosela a sus compañeros. Por este motivo, la ciudad fue refundada por tercera ocasión.
Poco después fundó también la ciudad de Cañete de la Frontera, y repuestas sus tropas de las batallas, las dividió nuevamente. Caupolicán, instigado por el indio Andresillo, se decidió a atacar el fuerte Tucapel. Lo que no sabia era que Andresillo era un traidor que les contó los pormenores del ataque a los españoles, por lo que los asaltadores se transformaron en asaltados, produciéndose una fuga en que dejaron a muchos heridos y prisioneros, y debilitaron gravemente sus fuerzas.
La moral de los españoles subió y en un asalto sorpresa al campamento de Caupolicán, lograron darle captura. El jefe mapuche, llevado al fuerte Tucapel, intento pactar con los españoles, prometió convertirse al cristianismo, pero Reinoso, el jefe del fuerte, decidió condenarlo a muerte empalado, es decir, a sentarse en una pica que le destruiría dolorosamente las entrañas. Aquella condena se cumplió, y aquel fue el final de Caupolicán
Un nueva batalla le prestaron los indígenas en el fuerte de Quiapo, entre Cañete y Concepción, pero fueron nuevamente rechazados. Confiado en que para apurar la conquista era necesario fundar varios fuertes, fundo uno con el nombre de Los Infante o San Andrés de Angol.
Tiempo después se enteró de que su padre el virrey había sido reemplazado por el rey, y que su reemplazo ya se encontraba en camino. Para peor, designaron gobernador de Chile a Francisco de Villagra, del que debía esperar las mismas humillaciones que le hizo sufrir. Por esos motivos decidió abandonar Chile, pasando de paso por Santiago, que no había visitado durante toda su gobernación. Allí se enteró de la muerte del sucesor de su padre, por lo que este seguía en el mando, eso le entrego más confianza, por lo que se mantuvo un tiempo más en la capital.
Durante su estancia en Santiago se publico la tasa de Santillán, que establecía el sistema de mita para el trabajo indígena, que en vez de echar al trabajo a todos los indios de un repartimiento, se fijaba un turno en el servicio, quedando obligado el cacique de cada tribu a enviar a la faena un hombre de cada seis vasallos para la explotación de las minas, y uno de cada cinco para los trabajos agrícolas. Este trabajador, a quien hasta entonces no se le había pagado salario alguno, debía ser remunerado con la sexta parte del producto de su trabajo, y esta cuota se le debía pagar regularmente al fin de cada mes. Se eximía además del trabajo a las mujeres y hombres menores de 18 años y mayores de 50, y se ordenaba que los indígenas fueran mantenidos por los encomenderos, quienes además debían mantenerlos sanos y evangelizados.
Una nueva noticia cambiaría su rumbo, su padre acababa de morir. Decidió partir inmediatamente al Perú, designando como gobernador interino a Quiroga, a la espera de Villagra.
Gobiernos de Francisco y Pedro de Villagra [editar]
El nuevo gobierno de Villagra se inició con una demostración de su eterna mala estrella, ya que el barco en que venía trajo la viruela a Chile, brotando una desastrosa epidemia en Valparaíso y Santiago, pero que también afecto con aun mayor gravedad a los mapuches y perdieron entre la quinta y cuarta parte de su población.
Al iniciar su mandato reorganizó la reglamentación del trabajo en las minas y anulo las encomiendas que García Hurtado de Mendoza había entregado a sus amigos y compañeros, lo que le origino nuevas protestas.
Organizó una nueva expedición, pero su cuerpo cansado de tanto batallas cayo irremediablemente enfermo, teniendo que ser trasladado en camilla a los sitios de batalla. Sufrió en esta guerra además la muerte de su hijo Pedro de Villagra el mozo, lo cual empeoro su condición mental y física.
Designo para la continuación de la campaña a su primo Pedro de Villagra, dándole posteriormente también el título de gobernador interino, gracias a una facultad entregada por el virrey.
Pedro de Villagra era ya de facto el gobernante, por lo que la guerra no cambio de curso. Se obtuvieron resonantes victorias en Angol, derrotando finalmente a las fuerzas lideradas por el cacique Loble, en 1564.
Primer Gobierno de Rodrigo de Quiroga [editar]
Rodrigo de Quiroga
Los enemigos de Villagra dentro del país lo derribaron y declararon ilegalmente gobernador a Rodrigo de Quiroga, el año 1564. Su gobierno estuvo marcado por los constantes enfrentamientos con los indígenas, de los que salió victorioso. Emprendió una nueva campaña, organizada por Lorenzo Bernal del Mercado. Reconstruyó Cañete y repobló Arauco
, y conquistó el Archipiélago de Chiloé, con la fundación de Castro y pacificación de los dóciles Cuncos de esa isla.
Pese a esos triunfos (que mostrarían ser muy poco eficaces en el futuro cercano), la corte no reconoció sus méritos y al regresar a la capital supo del nombramiento de la Real Audiencia en Chile, que debia dirigir los destinos del país.
La Real Audiencia y Melchor Bravo de Saravia
El gobierno de la Real Audiencia había caído en completo descrédito en poco tiempo, y la corte misma reconoció su error, por lo que designó al presidente de ésta, Melchor Bravo de Saravia, como gobernador de Chile. Se dirigió al sur para actuar en la Guerra de Arauco, consiguiendo sólo una nueva derrota en el asalto al fuerte mapuche de Mareguano, por el que debieron ser evacuadas Arauco y Cañete. Agotado, delegó en el general Lorenzo Bernal del Mercado la contención de los mapuche, dedicándose a la administración civil.
Su labor administrativa se vio perjudicada por los gastos bélicos en el sur así como por el terremoto que asoló Concepción en 1570, por el que todas las casa de esa ciudad fueron destruidas, si bien no hubo muertos, a pesar incluso de que después se produjo un ataque indígena.
Al término de su mandato, en el que además fue iniciada la construcción de la iglesia de San Francisco en Santiago y se creó el obispado de Concepción, fue reemplazado por Rodrigo de Quiroga (1575).
Segundo Gobierno de Rodrigo de Quiroga La segunda administración de Quiroga fue más conflictiva que la primera. A la guerra se le sumaron incursiones piratas, los dos terremotos de 1575, el conflicto con el obispo San Miguel en el nombramiento de cargos eclesiásticos y la rebaja de sueldo a los curas, lo que le valió
amenazas de excomunión.
España prometió enviarle 500 refuerzos para acabar definitivamente con la guerra, pero solo llegaron 300, de una calidad muy inferior a la esperada y prácticamente sin equipo. Sobreponiéndose a estas dificultades y a su enfermedad (debía ser trasladado en silla en el campo de batalla), realizó una nueva campaña en contra de los mapuches, dirigidos en esta ocasión por el mestizo Alonso Díaz.
La Campaña tuvo éxitos relativos, que le permitieron afrontar otra amenaza, la aparición de sir Francis Drake en las costas de Chile, que saqueó el puerto de Valparaíso, pero cuando intentó repetir su acción en La Serena, se encontró con la resistencia armada de los habitantes, que destrozaron a uno de sus hombres.
El 16 de diciembre de 1575 ocurrió un terremoto que arruinó las ciudades de La Imperial, Ciudad Rica (Villarrica), Osorno, Castro y Valdivia. El sismo derribó un cerro, a la salida del Lago Riñihue, tapando el desagüe y que al acumularse gran cantidad de agua se desbordó y causó otro desastre.
Su grave enfermedad y su edad (se acercaba a los 80 años) le impidieron continuar dirigiendo la guerra, encomendándosela a su yerno Martín Ruiz de Gamboa.
Gobierno de Martín Ruiz de Gamboa [editar]
Apenas falleció Quiroga, el 25 de febrero de 1580, el cabildo de Santiago envió mensajeros a comunicar a Martín Ruiz de Gamboa este hecho, y a pedirle que a se trasladase a la capitalpara recibirse del mando. Juró el 8 de marzo de 1580.
Pidió la ratificación de su mando del virrey del Perú y del rey. El virrey se demoró más de un año en confirmar a Gamboa en el alto cargo que poseía, firmando la rectificación el 24 de abril de 1571, mientras que el rey, al conocer la noticia, adoptaría una posición diferente.
Para asegurarse su elección como gobernador en propiedad, Gamboa pensó que cumpliendo el deseo del rey de proteger a los indígenas de los abusos lograría su cometido. Para eso reemplazo la tasa de Santillán, que en la practica nunca fue cumplida, por una nueva, conocida hasta ahora como la taza de Gamboa. Esta reemplaza el servicio personal por un tributo. Los indios de repartimiento quedaban obligados a pagar un tributo pecuniario de nueve pesos anuales en el obispado de Santiago y de siete en el de La Imperial. Se creaba el cargos de corregidores de indios, funcionarios encargados de velar por de estas leyes y la protección de los indios. Esos funcionarios debían ser gratificados con una porción del tributo que pagasen los indios, pero la mayor parte de este tributo formaba la renta de los encomenderos.
medida provocó crecientes enfrentamientos entre los encomenderos, pues quedarían en la más miserable pobreza, pues estaban seguros (y así ocurrió) que los indígenas no pagarían los nuevos tributos y se dedicarían al ocio.
Ganándose con esto muchos enemigos, estos se dedicaron a llevar los rumores al virrey, que cada día se empezaba a hacer una imagen más negativa de Gamboa.
Entretanto, tiene que enfrentar la rebeldía de su teniente de gobernador Lope de Azócar, quien se opone resistencias a su administración de Ruiz de Gamboa. Pero el gobernador logra el control de la situación, lo apresa y lo envía fuera de Chile.
Los últimos años de su mandato, entre 1581 y 1583, estuvo en el sur del país, enfrentado de manera permanente a los indígenas. Durante la campaña fundo la ciudad de San Bartolomé de Gamboa, nombre que no prosperaría y que seria conocida para la posteridad como Chillán. La situación de la Guerra durante su mandato solo empeoro, ya que a la rebelión mapuche se le sumo la de los huilliches, que anteriormente no se habían mostrado agresivos, y la de los picunches en Chillán.
Había mandado a pedir refuerzos desde España y Perú, los que efectivamente llegaron (aunque hubo muchas deserciones en el viaje), pero al mando de Alonso de Sotomayor, su sucesor designado por el rey
Gobierno de Alonso de Sotomayor
Alonso de Sotomayor
Alonso de Sotomayor llegó a Chile en 1583, contando además con el cargo de juez de residencia por lo que tuvo que hacerse cargo de las innumerables acusaciones al gobernador cesante,
Martín Ruiz de Gamboa, que se había vuelto muy impopular por su tasa indígena que prohibía el trabajo personal de los indios.
Sotomayor lo tuvo que detener en las casas del cabildo de Santiago, de donde se le dejó salir con fianza de carcelería, pero luego le libero totalmente con su absolución
Con estos antecedentes, su primera decisión fue el restablecimiento sistema de servicio personal de los indios, derogando la Tasa de Gamboa y reimplantando la Tasa de Santillán, aunque humanizándolo para evitar los excesos que eran víctima los indios de sus encomenderos.
Entre sus primeras acciones se destaca el restablecimiento sistema de servicio personal de los indios, derogando la Tasa de Gamboa y reimplantando la Tasa de Santillán, aunque humanizándolo para evitar los excesos que eran víctima los indios de sus encomenderos.
Sotomayor quería desarrollar la conquista de Chile con el estilo de Pedro de Valdivia, es decir, construyendo fuertes que se protegieran entre sí y a las ciudades, idea que no logró realizar, pues necesitaba para ello un ejército profesional, petición no satisfecha por las autoridades hispanas por la escasez de recursos con que contaba la Corona.
Realizó por entonces varias campañas contra los mapuches. Logró capturar al mestizo Alonso Díaz, que dirigía desde hacia algunos años. Envió a su hHermano Luis a realizar una campaña en las inmediaciones de Valdivia, y logró rechazar a los mapuches en un ataque sorpresa que les realizaron en Angol (16 de enero de 1585)
En ese año Sotomayor comenzó a poner en ejecución su plan con los escasos hombre que tenía. Mando a construir en el lugar denominado Millapoa, un fuerte en cada una de las riberas del Bio Bio, con el objeto de cortar las comunicaciones entre mapuches e indios del norte. Levanta otro fuerte en Purén, donde colocó también un pequeño destacamento. El Gobernador esperaba establecer en breve un pueblo en cada uno de esos lugares, persuadido de que éste era el medio más eficaz de reducir esas tribus, y de que los refuerzos que le llegarían sería suficiente para la conquista definitiva de Chile.
Mas todas estas acciones no debilitaban realmente a los mapuches, pues la captura de Díaz nada cambio y los fuertes no produjeron el efecto deseado. En cambio los araucanos se mostraban cada día más diestros en el manejo de las armas y los caballos españoles, siendo su único límite el arcabuz, pues aun no sabían manejarlo y la falta de pólvora se o hubiera pedido de todos modos.
Entre los problemas que debió enfrentar destacan los ataques de corsarios ingleses, destacándose entre ellos Thomas Cavendish, quien fondeada el 9 de abril de 1587 en Quintero, en el que sus hombre fueron derrotados por fuerzas españolas, perdiendo 10 de sus hombres. Además de los mapuches tuvo que enfrentar dos sublevaciones de los soldados del sur, motivadas por las penurias que sufrían, pues deseaban ser pagados con sueldo y ya no con encomiendas.
Alarmado por esta situación y por los pocos esfuerzos enviados, se dirigió el 30 de julio de 1592 al Perú, con esperanzas de obtener hombre que le permitiesen realizar una campaña eficaz contra los araucanos. Dejó en el mando el licenciado Pedro de Viscarra, letrado anciano y circunspecto, que cerca de dos años antes había llegado de España con el título de teniente de gobernador y justicia mayor del reino de Chile.
Desembarco en el Callao en agosto de 1592, donde se enteró que el rey había designado a un nuevo gobernador de Chile, Martín García Óñez de Loyola.
Gobierno de Martín García Óñez de Loyola Martin Garcia Oñez de Loyola:
Óñez de Loyola llegó a Chile el 23 de septiembre de ese año, determinado a pacificar Arauco, por lo que se dirigió de inmediato a Concepción, a la cabeza de ciento diez hombres que logró reunir en la capital (febrero de 1593). Con tan escasos recursos que disponía en el reino, Óñez
de Loyola se dé cuenta de que sin refuerzos no lograría su objetivo, por lo que pidió refuerzos al Perú pues en su actual campaña se mantenía con solo poco más de 200.
La aparición del pirata holandés Richard Hawkins, que encendió la alarma en el Perú, se retrasaron el envió de refuerzos (se decía que eran necesarios para la defensa del Perú). Hawkins en sus correrías también atacó el puerto de Valparaíso, pero como el botín era muy pobre, en un acto caballeresco, devolvió los artículos que no le servían y dejó en libertad a los marineros apresados.
El gobernador no recibía los hombre solicitados, pero si les llegaron dos órdenes religiosas, los padres agustinos y los jesuitas, estos últimos tendrían una gran importancia en los futuros sucesos ocurridos durante la colonia en Chile hasta su expulsión.
El Gobernador decidió no esperar más, y en 1594 inicio las campañas del sur con el reducido contingente con el que contaba. Tres años después llegó un refuerzo de ciento cuarenta hombres, pero no bastan, a lo que se suma la negativa de Santiago de enviar más hombres. Los pocos refuerzos no eran culpa del virrey, que ofrecía generosas ofertas para unirse al ejército, sino porque el nombre de Chile estaba tan manchado por esa guerra interminable, que nadie deseaba arriesgar su vida yendo a ese infierno.
Se encontraba en La Imperial cuando le llegó la noticia de que en Angol los mapuches habían recomenzado sus correrías, por lo que partió el 21 de diciembre de 1598 con 50 hombre al lugar. En el segundo día de marcha encontraron un sitio llamado Curalaba (la piedra partida), a orillas del río Lumaco, encajonado allí por altas barracas, donde descansaron sin tomar siquiera ninguna medida de precaución para evitar un ataque. En la noche del 23 al 24 los indígenas se acercaron al campamento, y al trueno de sus gritos y cuernos se lanzaron al ataque de los españoles.
Óñez de Loyola, y dos de sus soldados que estaban a su lado, hicieron prodigios de valor, pero sucumbieron traspasados por las picas de los indios. En la refriega murieron casi todos los españoles, con excepción del clérigo Bartolomé Pérez, hecho prisionero, Bernardo de Pereda, soldado que quedó tirado en el campo de batalla con 23 heridas en el cuerpo pero aun vivo.
Los mapuche iniciaron entonces un levantamiento general que terminó con todas las ciudades al sur del río Bio Bio, excepto Castro. Este hecho marca el fin de la conquista, de ahora en adelante los españoles tendrán como frontera el Bio-Bio, y se dejara la expansion por el territorio mapuche de la manera que se realizó a lo largo del siglo XVI.



LA INDEPENDENCIA DE CHILELa independencia de Chile se produjo oficialmente el 12 de febrero de 1818. Sin embargo, el proceso independentista completo se prolongó más o menos entre los años 1810 y 1823, comienza con la primera junta nacional de gobiero, y termina con la abdicaciòn de O'Higgins. Según qué hitos históricos se elijan para señalar su comienzo y final. Tradicionalmente se la divide en tres etapas: Patria Vieja, Restauración monárquica o Reconquista y Patria Nueva.Prolegómenos a la independencia de Chile
Gobernador García Carrasco.
El año 1808, el Imperio Español vivía en un creciente estado de agitación. A Chile llegaron las noticias de la
invasión napoleónica a España, y el cautiverio de Fernando VII. Paralelamente, asumía Francisco Antonio García Carrasco Díaz como gobernador de Chile. García Carrasco era hombre de modales toscos y carácter autoritario, razones ambas que le enajenaron la simpatía de la aristocracia criolla. Ya en Chile habían antecedentes de agitación independentista (concretamente el pintoresco motín de los Tres Antonios), pero parece ser que García Carrasco magnificó el problema, tomando diversas medidas arbitrarias, incluyendo el arresto de connotados ciudadanos y su remisión a Lima. Además, estuvo involucrado en un bullado caso de contrabando. Por todo lo anterior, comenzó la presión para que éste renunciara, lo que por fin se consiguió en 1810.
El militar más antiguo de Chile en esa época era Mateo de Toro y Zambrano, por lo que éste tomó interinamente el mando.[1] Pero la intranquilidad continuó, debido a la situación de turbulencias políticas y bélicas en Europa: tanto el rey (Carlos IV) como su hijo (el futuro Fernando VII) habían abdicado (forzadamente) en favor de Napoleon quien a su vez había instalado a su hermano como rey. Al mismo tiempo, el ideal independentista cobraba fuerzas, impulsado por ideas iluministas y liberalesAsí pues, tres grandes corrientes se dibujaban: el conformismo que sugería que Chile era colonia de España y por lo tanto se debía obediencia a la autoridades españolas, cualquiera que estas fueran, (representada a nivel local por el virrey del Perú). Otra corriente, que puede ser llamada "conciliacionista" afirmaba que Chile debía lealtad directamente al rey, no a través de autoridades intermedias, dado que Carlos III mismo declaró (1798) que Chile era independiente del virreinato "como siempre debió entenderse" (con dos ramas: una "patriótica monárquica" que sugería ayuda o por lo menos espera a los resultados de la Guerra de la Independencia española y la otra, "liberal" que sugería que esta era una buena oportunidad para establecer un Nuevo Régimen que parece que en general se entendía como algún tipo de monarquía constitucional) y una corriente independentista (llamada en aquellos días "los exaltados") que afirmaba que la lealtad se había dado a un rey libre, pero ahora que esa persona se encontraba prisionera, el juramente no era valido y el pueblo se encontraba en libertad para decidir que hacer. Es necesario recordar además que independentismo no es o era equivalente de republicanismo. También es conveniente tener presente que mucha gente vacilaba entre esas posiciones o tenía visiones intermedias.
En esta situación no era obvio cuál era la mejor solución tanto a nivel práctico como legal. Después de muchas vacilaciones, Toro y Zambrano accedió a convocar un cabildo abierto para todos los jefes de cuerpos militares y religiosos, prelados y "vecinos nobles" de Santiago, para el día 18 de septiembre de 1810, conocido como el día de la Primera Junta Nacional de Gobierno de Chile.
[editar] La Patria Vieja
Artículo principal: Patria Vieja en ChileEn la sesión del 18 de septiembre, los juntistas gritaron a voz en cuello: "¡Junta queremos! ¡Junta queremos!". El anciano Toro y Zambrano (a la sazón de 83 años) accedió y entregó el bastón ceremonia
l, agregando: "He aquí el bastón. Disponed de él y del mando". Siete de los más notables vecinos de Santiago fueron elegidos a la Junta de Gobierno, incluyendo a Toro y Zambrano como presidente.
Primera Junta de Gobierno
La junta reconoció explícitamente la soberanía de Fernando VII.[2] La Real Audiencia de Santiago continuo dispensando justicia en su nombre y los funcionarios del antiguo régimen (incluyendo los cargos militares) fueron confirmados en sus posiciones. La junta incluso reconocía formalmente el Supremo Consejo de Regencia de Cadiz y justifico su existencia en consideración "que la misma Regencia con su manifiesto de catorce de Febrero último, ha remitido el de la instalación de la Junta de Cádiz, advirtiendo a las Américas que ésta podrá servir de modelo a los pueblos que quieran elegirse un Gobierno representativo digno de su confianza" (Acta de Instalación de la Excelentísima Junta de Gobierno). Ningún español o criollo, conformista o no, sufrió como consecuencia de sus ideales políticos. De esta manera comenzó la Patria Vieja.
Al poco tiempo (1811), y dado que la Junta representaba solo los vecinos de Santiago, se convoca a elecciones para designar un Congreso Nacional.[3] Los resultados de esa elección confirmaron la tendencia moderada que se había hecho sentir en la elección y primeros actos de la junta. Siendo así las cosas, es posible que la situación política se hubiera consolidado en ese compromiso, por lo menos hasta el fin de las guerras napoleónicas.
Sin embargo, la Real Audiencia considero que la situación en general y la elección en particular eran anti monárquicas y conspiro con un coronel realista (Tomás de Figueroa) quien se sublevó (1 de abril de 1811) con la intención de disolver la Junta e impedir las elecciones al Congreso.[4] El motín termino con 56 muertos y el coronel apresado, enjuiciado sumariamente y fusilado.[5] La Real Audiencia fue disuelta y reemplazada con una Cámara de Apelaciones. Continuando con el espíritu conciliador que había caracterizado el movimiento, los miembros de la audiencia no fueron ni privados de su libertad ni de sus bienes. Sin embargo, mucha de la población que permanecía indecisa culpo al partido conformista de la situación y este perdió apoyo. El resultado fue que en las elecciones para el Congreso obtuvo una amplia mayoría el movimiento de los moderados, que propugnaba una mayor autonomía de los criollos con respecto al Imperio español, sin llegar a la ruptura completa; los exaltados, que predicaban la independencia absoluta e instantánea, quedaron en minoría.
Los primeros actos del Congreso fueron expresión de ese mismo espíritu conciliador junto a una expresión más fuerte del nuevo espíritu iluminista y liberal. Se reafirmo el sentido de la proclamación de la Junta. Al mismo tiempo se proclamo la libertad de comercio (con algunas exepciones a favor de los tejidos) y se decreto que los cargos de regidores (antiguamente obtenible por compra en remate publico) serian cargos de elección. Algunos puestos de administración publica considerados inútiles fueron abolidos y el salario del resto disminuido. Se decreto la libertad de prensa y se estableció que el clero seria pagado por el fisco (prohibiéndose que cobraran al publico por sus servicios). Se ordeno el establecimiento de una fabrica de armamentos y otras instituciones necesarias. Finalmente, fue el primer cuerpo legislativo en América que tomo pasos graduales pero prácticos para eliminar la esclavitud a nivel nacional (los hijos de esclavos nacidos después de la fecha de su primera reunión fueron considerados personas libres, como lo serian los esclavos que ingresaran al país después de permanecer en el algún tiempo, etc.) Poco de esto era diferente o contrario, como se ha notado a los principios de la ilustración española; principios que hasta hacía poco los mismos Borbones habían promovido en España.
No obstante y dadas las diferentes ideas acerca del mejor camino a tomar (ya sea como colonia leal al rey prisionero o como país independiente), los recelos acerca de las intenciones e incluso problemas personales, no terminaron ahí los rumores, las inquietudes y las intrigas. Sospechas y acusaciones de querer implementar una monarquía al estilo de Napoleón abundaban. Algunos eran partidarios de un estado unitario mientras otros buscaban un estado federal. No faltaban los que veían en la "lealtad" a un rey prisionero una manera de volver a implementar las costumbres y legalidades autárquicas que habían dado hasta no hacia mucho (1791) a los encomenderos poder absoluto en sus tierras mientras otros buscaba promover los nuevos ideales del progreso a través de la educación generalizada y legislación moderna y justa. Finalmente, estaban aquellos que veían el compromiso como claramente insuficiente y buscaban directamente la independencia.
[editar] Intervencion de los hermanos Carrera
Todo lo anterior mas algunas acusaciones de irregularidades en la elecciones dieron lugar a que a fines de 1811, José Miguel Carrera diera dos golpes de estado que terminaron dándole el poder. El gobierno
carrerino es generalmente visto como derechamente independentista (dado que ese era el fin proclamado por el) sin embargo el punto es debatible: A pesar que el Reglamento Constitucional Provisorio (publicado el 27 de Octubre de 1812 , estipula que "ningún decreto [...] u orden que emane de cualquier autoridad o tribunal fuera del territorio de Chile tendrá efecto alguno, y los que intentaren darle valor serán castigados como reos del Estado",[6] el documento empieza estableciendo específicamente que Chile reconoce que "Su Rey es Fernando VII". Así pues, en el contexto de la época, el Reglamento Constitucional puede verse simplemente como un repudio a la declaración original de la Junta de Santiago, que había deferido implícitamente a la autoridad del Consejo de Regencia en Cádiz y una reafirmación de la validez del edicto de Carlos III.
José Miguel Carrera
Esto no es dudar de las intenciones de los Carrera pero es ponerlas en el contexto político de la época, mas complejo que lo que generalmente se percibe. Es probable que Carrera trato de introducir elementos constitucionales similares a los que discutían en la época en España -con los que era familiar dado sus estudios y carrera militar en la península- agregando a la voluntad real la voluntad popular como la justificación básica del arreglo. El Reglamento continua con la afirmación que el rey "aceptará nuestra Constitución en el modo mismo que la de la Península. A su nombre gobernará la Junta Superior Gubernativa establecida en la capital, estando a su cargo el régimen interior y las relaciones exteriores (....)".[7] Algo que, de haberse transformado en realidad habría producido quizás un sistema similar a la actual Mancomunidad Británica de Naciones.
En todo caso, parece obvio que Carrera se daba cuenta que para moverse en esa dirección se necesitaba tanto una serie de instituciones progresistas como la creación de una identidad nacional: la creación de una opinión publica ilustrada. Asi pues Carrera estableció los primeros emblemas patrios: la bandera, escudo y escarapela de la patria vieja. Publico la Aurora de Chile, el primer periódico chileno, en el cual su primer director, el fray Camilo Henríquez hizo circular las ideas independentistas. Estableció la Junta de Vacuna y elabora el proyecto de una Sociedad Filantrópica. Al mismo tiempo, buscó reconocimiento internacional para la posición de Chile, logrando que EEUU nombrara un cónsul, Poinsett. Esto fue importante no solo prácticamente para Chile pero para la visión política de Carrera, ya que establecía un vínculo directo con el liberalismo y federalismo estadounidense desde los principios de la creación del país. Finalmente, a Carrera fundo el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional y abrió la educación a las mujeres.
Pero tales reformas independentistas o iluministas no clarifica cual es el tipo de gobierno que los Carrera buscaban, situación que es siempre preocupante en un gobierno militar. Esa preocupación se hizo significante, especialmente entre los miembros de la logia lautarina, cuando en mayo de 1812 (mientras se preparaba el nuevo arreglo constitucional) la Aurora de Chile, que se veía como vocero carrerista, publico un articulo en el cual parecía sugerir como la mejor forma de gobierno una mezcla entre el federalismo de EEUU y una monarquía al estilo ingles, pero mas "dura" (en que sugiere que el poder ejecutivo, y por ende, sobre el ejercito, debe residir en el monarca):
"El gobierno británico es un medio entre la monarquía, que se encamina a la arbitrariedad, la democracia, que termina en la anarquía, y la aristocracia, que es el mas inmoral de los gobiernos, y el mas incompatible con la felicidad pública. Es pues un gobierno mixto en que estos tres sistemas se templan, se observan, se reprimen. Su acción y reacción establece un equilibrio en que nace la libertad. El poder ejecutivo reside en el monarca." (....)"[8]La inquietud aumento cuando, mas tarde en 1812, el gobierno carrerino prohibió criticas al gobierno, primero, en noviembre de 1812, bajo pena de expulsión y exilio, y después -22 de marzo de 1813- bajo pena de muerte. Al mismo tiempo advirtió públicamente de castigos a "algunos jóvenes de inmoderado patriotismo" y prometía que "Todo individuo podrá quejarse o delatar; se le hará justicia y guardará secreto."[9] Estos actos comenzaban a parecerse a los de la carrera de Napoleón quien, proclamándose defensor de la voluntad ciudadana, llego a reprimirla duramente cuando se declaro emperador en 1804.
Así pues, las acciones de Carrera (especialmente su manera de obtener el poder) y presumidas intenciones intimidaron a muchos ciudadanos, tanto en el bando independentista como en el conciliador. Los Carrera no pudieron obtener apoyo mas amplio a sus posiciones, lo que no fue ayudado por disputas entre ellos mismos, que ocasionaron incluso el alejamiento temporal de uno de los hermanos del gobierno, durante el cual hubieron muchas acusaciones de traición y amenazas de soluciones armadas a los problemas.
[editar] Primeras campañas de la independencia
La situación inquietó no solo a los chilenos, sino también al virrey del Perú, José Fernando de Abascal y Sousa, Marqués de la Concordia (1806-1816), quien vio al mismo tiempo una oportunidad en la situación y envió una expedición militar a cargo del militar peninsular Antonio Pareja. Este desembarcó, a comienzos de 1813. en Concepción, donde sus tropas fueron recibidas a puertas abiertas por el gobernador de la ciudad, un español nombrado en el cargo durante la colonia. Sin embargo Pareja fracasó en su empeño, siendo reemplazado con la expedición comandada por Gabino Gaínza. Pero, la desacertada conducción militar de Carrera (quien fue tomado prisionero) le permitió a su rival, el republicano Bernardo O'Higgins, elevarse y pasar a tener el mando supremo de las fuerzas patriotas. El gobierno civil resumio su funcionamiento.
Bandera de la Patria Vieja
La campaña militar continuo bajo el mando de O'Higgins (quien asumio el comando el 24 de noviembre de 1813). Gainza, creyendo que las fuerzas patriotas serian incapaces de detenerlo debido a la falta de caballería decidió atacar rápida y directamente Santiago. Sin embargo, O'Higgins con una táctica brillante cruzo el río Maule antes que Gainza y posiciono sus fuerzas y las bajo el comando de Mackenna de manera tal que le corto el paso tanto hacia Santiago como hacia Concepción. Gainza se vio forzado a atrincherarse en Talca, donde, desprovisto de pertrechos para un sitio, se preveía su derrota.
Así las cosas, el virrey ofreció términos: Paso libre a Gainza y sus tropas a Talcahuano, desde donde se embarcarían, en un plazo de treinta días, al Perú, dejando todas las fortificaciones en el estado que las encontraron. El virreinato dejaría de intervenir y el gobierno de Chile se comprometía a mandar representantes a las Cortes de Cádiz que se había establecido en España durante el cautiverio de Fernando VII y aceptarlas como gobierno legitimo. El 5 de mayo de 1814 el Tratado de Lircay fue aceptado por las dos partes.[10] Los prisioneros fueron liberados y se intercambiaron rehenes (como nota quizás de interés, O'Higgins se ofreció personalmente como tal, pero esto no se concreto)
Sin embargo los sentimientos políticos había cambiado como consecuencia de la guerra. Las ideas independentistas habían ganado aceptación y muchos percibieron el tratado como oportunidad perdida de lograrla de una ves por todas. Los Carrera tomaron ventaja de esta frustración y el 23 de julio dieron un nuevo golpe y se apoderaron del poder.
[editar] Campaña de Osorio y fin de la patria vieja
Esta ves el recelo de sectores de la población a las intenciones de los Carrera se concreto. Parte del gobierno civil escapo a Talca, donde solicitaron a O'Higgins que restableciera el gobierno democrático. Guerra civil parecía inminente, dado que los primeros golpes ya habían tenido lugar en el Combate de las Tres Acequias y las tropas opuestas se enfrentaban cerca de Santiago, cuando un mensajero llego con una carta oficial de Abascal, el virrey del Peru (fechada el 28 de agosto de 1814)
En ese documento se hizo evidente que Abascal se negaba ahora a reconocer los términos del tratado -a pesar de haber sido quien los ofreció para empezar- y continuaba afirmando que la única solución era la rendición incondicional a las fuerzas de una nueva expedición militar, bajo el mando del General Mariano Osorio, ya que en caso contrario este llegaba "con la espada y el fuego, a no dejar piedra sobre piedra, en los pueblos que sordos a mi voz quieran seguir su propia ciega voluntad".[11]Es de notar que tales amenazas venían en una carta de Osorio (dirigida "A los que mandan en Chile") fechada el 20 de Agosto y que daba un plazo perentorio de diez días para tal rendición. En otras palabras, a la fecha que el documento fue recibido el plazo estaba ya vencido, no quedando otro recurso que la guerra. En el lado español solo Gainza quedo con algun honor, dado que efectivamente se retiro al Perú, pero aun el rompió su palabra, dado que con varias excusas se mantuvo en Talcahuano mas de los dos meses que se había comprometido seria el plazo para evacuarse el y sus tropas, hasta la llegada de Osorio y sus refuerzos. La estratagema de Abascal fue tan bien organizada que esas tropas ya se encontraban a las alturas de San Fernando, alrededor de 120 kilometros al sur de Santiago, cuando los documentos fueron recibidos. [12]Dada la nueva situación, los patriotas (porque a pesar de sus diferencias tanto O'Higgins como los Carreras buscaban la independencia) aunaron fuerzas (4 de Septiembre, 1814). O'Higgins se puso al mando de los Carrera. Sin embargo diferencias de estrategia (y posiblemente personales) se hicieron sentir casi inmediatamente. O'Higgins era partidario de dar batalla en la rivera del Cachapoal, mientras los Carrera preferían Angostura de Paine. Ambos planes buscaban dar tiempo para reformar los regimientos que habían sido desbandados después del Acuerdo de Lircay. Dada la cercanía de Osorio, ese tiempo era esencial. Se llego a un acuerdo general: O'Higgins, con sus 900 hombres, trataría de impedir el paso del Cachapoal a Osorio y sus mas de cuatro mil soldados, replegándose hacia Angostura si fuera necesario con el apoyo de las tropas al mando de Luis Carrera mientras José Miguel organizaba la defensa en Santiago.
O'Higgins no pudo detener a Osorio en la rivera del Cachapoal y se vio obligado a retroceder a Rancagua donde se atrinchero. El plan era dar a las tropas comandadas por Luis Carrera (mil quinientos en numero) la oportunidad de atacar a los españoles por la espalda. Sin embargo, Luis Carrera ya sea malentendió o estaba a la espera del repliegue hacia Angostura y, a pesar que llego a avanzar hasta muy cerca del combate, que duro dos días, no intervino. De acuerdo a fuentes independientes,[13] ese avance ocasiono que Osorio diera la orden de retirada, orden que fue rescindida cuando el ataque de Luis Carrera no se concreto. El resultado fue el Desastre de Rancagua (1 al 2 de octubre de 1814) O'Higgins logro escapar con menos de tres cientos de sus novecientos hombres.
El Desastre de Rancagua ocasiono pánico en Santiago. Los planes para defender Angostura y Santiago mismo fueron olvidados y la población patriótica y el gobierno abandonaron la ciudad para escapar hacia Argentina, acompañados por algunos de los juntistas conciliacionistas temerosos de represalias. El resto de los monarquistas se prepararon a recivir con brazos abiertos a las fuerzas de Osorio. Estos, como los monarquistas en Rancagua -que habitan dado ayuda a las fuerzas españolas- pronto se dieron cuenta de su error. Las tropas españolas realmente habían venido en son de escarmiento. Y los que sufrieron las peores deprecaciones fueron los que estaban presente cuando esas tropas entraban a las ciudades reconquistadas.
Así termino el periodo llamado la Patria Vieja, no solo con un desastre militar, pero un desastre que puso fin por un lado a la posibilidad de un acuerdo entre las colonias y la monarquía española decimonónica y por el otro a las ambiciones políticas de los Carrera. Ese desastre también enterró aun antes de nacer la posibilidad del federalismo y/o monarquía constitucional (si es que alguien las buscaba) en Chile.
[editar] Restauración Absolutista
Artículo principal: Reconquista (Chile)Casimiro Marcó del Pont
El virrey Abascal confirmó a Mariano Osorio como gobernador de Chile; sin embargo, en 1815 una pendencia entre Osorio y Abascal llevaría a la remoción del primero, siendo nombrado como gobernador Casimiro Marcó del Pont. Sin embargo, los monarquistas, continuando con la política que practicaron contra las juntas peninsulares después de la restauración de Fernando VII (rey que comenzó siendo llamado El Deseado y termino conocido como El Felón) creyeron necesario administrar un buen escarmiento a la población en general, por lo que comenzó una persecución política a cargo de un Tribunal de Vigilancia, encabezada por San Bruno. Estos fueron los tiempos que reputadamente llevaron a Talleyrand a observar que los borbones recordaban todo, pero no aprendían nada.
Abusos de todo tipo, incluyendo violaciones y asesinatos, fueron practicados sistemáticamente por los Talaveras. El gobierno monarquista ofrecio una anmistia pero exilio a los que la aceptaron, en su mayoría miembros del bando conciliacionista, al archipiélago Juan Fernández, entre ellos varios miembros de la Junta de 1810, incluyendo ancianos y enfermos. Y los "infidentes" como se llamaba a los patriotas (o aquellos bajo sospecha de serlo) que no se presentaron voluntariamente y los españoles lograron apresar y que encontraban en la cárcel de Santiago, fueron asesinados a mansalva.[13] Esto y otras cosas semejantes lejos de extinguir los deseos por libertad y justicia los exacerbaron, e incluso hasta los más moderados decidieron que era suficiente, que frente a esa España absolutista no quedaba otra cosa que la sumisión absoluta o la independencia.
Un buen grupo de patriotas (entre ellos Carrera y O'Higgins) ya se encontraban exiliados en Mendoza, en donde era gobernador don José de San Martín. Este favoreció inmediatamente a O'Higgins (muy probablemente tanto por las conexiones de ambos con la Logia Lautaro, que trabajó a nivel hispanoamericano para obtener la independencia como por el desprestigio sufrido por los Carrera a partir del desastre de Rancagua). El sino de Carrera iría cada vez peor, hasta que terminaría por ser fusilado en 1821.[14]Mientras San Martín y O'Higgins organizaban un ejército para cruzar los Andes y liberar Santiago, encargaron al abogado Manuel Rodríguez Erdoiza iniciar una serie de actividades guerrilleras que inquietaran a los españoles, pusieran en ridículo a San Bruno, y levantaran la moral patriota. De esta manera, Rodríguez se transformó en una suerte de héroe romántico de la independencia. Una de sus más celebradas hazañas fue disfrazarse de mendigo y obtener una moneda en caridad de parte del propio gobernador Marcó del Pont, quien había puesto precio a la cabeza de Rodríguez.
El Ejército Libertador estuvo preparado en 1817. Cruzando la cordillera por varios lugares distintos, éste se dejó caer sobre la llanura de Chacabuco, al norte de Santiago. En ella midieron sus fuerzas el patriota argentino San Martín, y el realista Rafael Maroto, quien sufrió una decisiva derrota (12 de febrero de 1817). La batalla permitió a los patriotas instalarse en Santiago. San Martín fue proclamado Director Supremo, pero éste declinó, y ubicó en su lugar a Bernardo O'Higgins, quien sería Director Supremo hasta 1823. En el primer aniversario de la batalla de Chacabuco, Bernardo O'Higgins proclamó la independencia propiamente tal (12 de febrero de 1818).[15][editar] Patria Nueva
Artículo principal: Patria NuevaLa Batalla de Maipú
El nuevo virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela (1816-1821), resolvió recurrir a Mariano Osorio, enviándole con otra fuerza expedicionaria. Este desembarcó en Concepción, y reclutó ingentes cantidades de tropas. Mientras tanto, Bernardo O'Higgins se replegaba más al norte intentando frenar de alguna manera el avance de los realistas, siendo sorprendido y ampliamente derrotado en Cancha Rayada. En la confusión, corrió el rumor de que O'Higgins había muerto, y el pánico cundió entre los patriotas, muchos de los cuales se aprestaron incluso a volver a cruzar la Cordillera hacia Mendoza. En tales críticas circunstancias, Manuel Rodríguez arengó a la gente gritándoles: "¡Aún hay patria, ciudadanos!", y se nombró Director Supremo; duraría en el cargo exactamente 30 horas, que es el tiempo que O'Higgins empleó en regresar a Santiago y volver a hacerse del mando.
Bernardo O'Higgins director supremo
Lisiado después de Cancha Rayada, O'Higgins delegó el mando de las tropas patriotas en San Martín. Este las reunió en los llanos de Maipú, en las afueras de Santiago. En la batalla de Maipú, librada el 5 de abril de 1818, San Martín infligió una dura derrota a Osorio, quien optó por regresar a Concepción; los realistas ya no intentarían otra incursión a Santiago, con lo que la independencia quedaba asegurada. Después de la refriega, acudió O'Higgins a saludar a San Martín, como salvador de la patria, en lo que se conocería como el abrazo de Maipú.
En lo que respecta a asegurar la independencia, San Martín emprendió una serie de guerras contra las montoneras, grupos de bandoleros, realistas e indios que habían aprovechado el caos de las expediciones militares y los reclutamientos forzosos para dedicarse al pillaje y al saqueo. Esto se conoció como la guerra a muerte, porque ni las montoneras ni los soldados regulares tomaban prisioneros; una vez liquidada la banda de Vicente Benavides, el año 1822, quedó asegurada la pacificación de la región de Concepción.
Por otra parte, O'Higgins propició el desarrollo de la Primera escuadra nacional, para impedir nuevas expediciones españolas desde el Perú. Sería precisamente esta escuadra la que llevaría a la Expedición Libertadora del Perú. Para llenar la plaza de almirante, llamó al escocés Lord Thomas Cochrane.[16] Este asestó un golpe decisivo a los realistas cuando, en 1820, se apoderó del Sistema de fuertes de Valdivia en la famosa Toma de Valdivia.[17]De todas maneras, San Martín y O'Higgins estaban de acuerdo en que no cesaría el peligro hasta que el propio Virreinato del Perú fuera independiente de España. De esta manera prepararon la Expedición Libertadora del Perú, con naves y soldados. San Martín y Cochrane fueron enviados al Perú en 1820. Sin embargo, el carácter confiado y audaz de Cochrane chocó con el exceso de prudencia de San Martín. Este dejó escapar varias oportunidades de asestarle el golpe definitivo al virrey, por lo que finalmente se entrevistó con Simón Bolívar (quien descendía desde Colombia), y se retiró del Perú; la independencia peruana quedaría completa después de la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, librada por Sucre, un lugarteniente de Bolívar.
En la historiografía chilena se hace terminar la Patria Nueva en 1823, con la renuncia de O'Higgins.[18] Sin embargo, el último territorio español en Chile, la isla de Chiloé, sería conquistada recién en
1826, durante el gobierno de
Ramón Freire, sucesor de O'Higgins.
[
editar] Notas
↑ Bando de posesión del Conde de la Conquista↑ Acta de instalacion de la primera junta↑ Convocatoria al primer Congreso Nacional de Chile↑ Confesión de Don Tomás de Figueroa↑ Sentencia de la Junta de Gobierno Contra Tomás de Figueroa↑ Reglamento Constitucional Provisorio de 1812↑ Reglamento Constitucional Provisorio de 1812↑ sistemas de gobierno según Camilo Henríquez↑ vigilancia para evitar improperios↑ Tratado de Lircay↑ El Monitor Araucano, Tomo II. N° 75.- Viernes 2 de Septiembre de 1814↑ Julio Bañados Espinosa. La Batalla de Rancagua. Sus Antecedentes y sus Consecuencias,↑
a b Miller: Relato de un general ingles respecto a los antecedentes de la independencia de Chile (en ingles)↑ Fusilamiento de los Carrera, referidos por el fray Benito Lamas↑ Declaración de la independencia de Chile↑ Memorias de Lord Thomas Cochrane:Capítulo I.↑ Memorias de Lord Thomas Cochrane:Capítulo II.↑ Abdicación de Bernardo O'Higginshttp://amigosmyfriends.blogsport.com/